Quizás te suene esta música porque fue utilizada en la película 2010-Odisea en el espacio. En realidad se trata de la obra “Así habló Zaratustra” Op.30 del compositor alemán Richard Strauss. La obra se inspira en un poema del pensador Nietzsche.
Más allá de la profundidad intelectual de la obra, el momento descrito por esta música coincide con la salida del sol en un día en que ha de amanecer un nuevo mundo, y eso es lo que debieron pensar los relizadores de la película. En todo caso es admirable la sabia utilización que hace Strauss de la gran orquesta.
Para este último movimiento de su Novena Sinfonía, Beethoven se inspiró para su composición en un poema del gran poeta romántico alemán Schiller del que además se ha conservado el título para nuestro himno europeo: Oda a la alegría.
El poema cuenta cómo la frágil humanidad llama en su ayuda al caballero armado, el héroe, que partirá en busca de la felicidad acompañado de la compasión y la ambición. La humanidad deberá afrontar los peores peligros (la enfermedad, la muerte y al final la tristeza más grande), pero por suerte desde lo alto, en el cielo unos seres celestiales, unos ángeles músicos, guiarán al héroe hacia la victoria gracias a la música, y los millones de seres humanos podrán al fin fundirse en un inmenso abrazo con el mundo.
Dentro de la Novena sinfonía de Beethoven el momento más conocido es éste, claro, en el que un coro enorme de hombres y mujeres canta a toda potencia el último verso del poema, como si por la fuerza de la música el mundo entero se abrazase.
Pues se trata de El Aprendiz de Brujo, de Paul Dukas. Seguramente recuerdas los dibujos de Disney en que el famoso ratón se metía en un lío tremendo como aprendiz de mago (Fantasía). Pues la historia está sacada de un poema del famoso escritor alemán Goethe. Lo escribió en 1797, cien años antes que la composición de Dukas.
Pues aunque te recuerde a un coche, a unos seguros de vida… Porque con ella se han publicitado toda suerte de productos, en realidad se trata de un dúo de la ópera Lakmé del compositor francés Leo Delibes. Esta obra está ambientada en la India cuando era todavía colonia británica, y escuchamos a la bellísima indú Lakmé y a su sirvienta Mallika cuando van en busca del Loto Azul.
Pues se trata de la Danza de las horas, que compuso el compositor italiano Ponchielli para su enredadísima pero muy vistosa ópera “La Gioconda”. Disney le dedicó uno de sus números más recordados de Fantasía (¿os acordáis de aquellos hipopótamos con tutús?), y tras él el tema ha sido retomado en toda suerte de versiones que pueden escucharse a menudo en publicidad….
Esta obra llena de entusiasmo auténtico, plasma a la perfecció el espíritu emprendedor de su compositor Dvörak. Se trata de un fragmento de su Sinfonía del Nuevo Mundo, que os animamos a escuchar completa. Ésta fue una obra especial que el compositor bohemio compuso en su etapa americana bajo la influencia de cantos espirituales negros y música popular americana, animando con su ejemplo a los compositores americanos a buscar una expresión propia, menos vinculada a la poderosa influencia de sus admirados maestros europeos.
Gran Bretaña en música, eso representa esta inolvidable, “Pompa y Circunstancia” del compositor Edward Elgar.
Si os gusta este tipo de música os animamos a seguir la gala de clausura del festival de verano de los Proms de Londres. Se celebra a mediados de septiembre y es retransmitida por televisiones y radio (pueden encontrar en youtube algún que otro video). Impresiona ver Hyde Park cubierto de público que sigue el concierto por las pantallas y participa en los coros con enorme entusiasmo. ¡Pompa, circunstamcia, y mucho más!
En efecto, esta marcha ha alcanzado popularidad hoy en día gracias a los famosos conciertos de Viena primero de año, que suelen terminar con esta pieza interpretada con la participación del público.
Se trata de la Marcha Radetzky que compuso Johann Strauss (padre) en 1848 en honor al mariscal de campo austríaco que mantuvo a raya la revolución en Italia.
¡Quien no ha escuchado alguna vez la Cabalgata de las Walkirias de la ópera La Walkiria de Richard Wagner. Lo que quizás no sepas es que el nombre de WALKIRIA es de origen escandinavo y se refiere a unas amazonas de las mitologías nórdicas que elegían entre los guerreros a las víctimas de los dioses. LA ÓPERA DE RICHARD WAGNER cuenta la tercera jornada de la tetralogía “El anillo del Nibelungo” que escribió y compuso Wagner a partir de aquellas mitologías nórdicas. Dentro del mundo del “anillo” que es un mundo de dioses, héroes y humanos, las walkiriras eran las 9 hijas del dios Wotan, y la mayor y su preferida era Brünhilde que es la protagonista de la ópera. La célebre cabalgata de las Walkiriras abre el III acto cuando van llegando cabalgando por los aires las 9 hermanas.
Desde que el cine fue inventado, grandes compositores han puesto su música al servicio de bandas sonoras de películas, creando grandes páginas de la música del siglo XX. Además, muchos creadores de bandas sonoras han recurrido a los grandes compositores de todos los tiempos para dar vida a las imágenes de la gran pantalla.
Hoy en día probablemente es en el cine donde escuchamos con más naturalidad una orquesta sinfónica. De hecho hay músicas de cine que todavía resuenan en nuestros oídos aunque hayamos olvidado la película en que las escuchamos.
Ésta era un poco difícil… Se trata de ¡Forrest Gump!
La banda sonora la compudo Alan Silvestri, y la sencilla línea melódica recuerda el carácter ingenuo y a la vez perspicaz del protagonista.
¡Harry Potter, cómo no!
Este tema forma parte de la banda sonora de la primera entrega. La compuso John Williams (que se encargó también de las dos siguientes). Es una música llena de magia que invita a la aventura gracias al excelente trabajo de unos de los mejores compositores de bandas sonoras.
¡Sí, sí, el tema emblemático de Bond, James Bond!
Lo compuso Monty Norman para la película de la serie titulada 007 contra el Dr. No (la primera de las 11 entregas a las que Norman puso música). Este arreglo lleno de energía y elegancia acompaña desde entonces al agente 007.
¡Indiana Jones en busca del arca perdida! Brillantes trompetas llaman a la aventura por encima de los violines que mantienen el pulso de la emoción. Inconfundible trabajo de John Williams para la primera entrega del intrépido Indiana Jones, al que quedará ligado en toda su larga carrera.
El inmenso trabajo de poner música a la trilogía de la Tierra Media se encargó a Howard Shore. Había trabajado en música pop y TV antes de lanzase a las bandas sonoras, y este trabajo le tomo tres años. Lo concibió como una ópera en tres actos y más tarde la adaptó como una sinfonía en 6 movimientos.